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Preocupante.  Preocupante es la palabra para describir la 13a Bienal Martínez Guerricabeitia de Valencia.  La lista de artistas seleccionados por el comité organizador de la muestra tan sólo ha incluído 2 mujeres artistas del total de los 20 artistas seleccionados: Javier Arbizu, Diego del Pozo, Manuel Antonio Domínguez, Martín Freire, Daniel G. Andújar, Santiago Giralda, Yann Leto, Rafael Macarrón, Estefanía Martín Sáenz, Rebeca Menéndez, Xavier Monsalvatje, Javi Moreno, MP&MP Rosado, José Luis Puche, Fernando Renes, José Luis Serzo, Antonio Sosa, Felipe Talo, Alain Urrutia y Jesús Zurita.

El comité de selección ha estado compuesto por: Óscar Alonso Molina (Madrid), Iván de la Torre (Sevilla), Mariano Navarro (Madrid), Chus Tudelilla (Zaragoza), Alicia Ventura (Valencia) y las galerías Alarcón Criado (Sevilla), Ángeles Baños (Badajoz), Adora Calvo (Salamanca), Set Espai d’Art (Valencia) y Juan Silió (Santander).

En esta 13a edición de la Bienal las mujeres artistas del panorama del arte contemporáneo nacional han sido simplemente ninguneadas. Entendemos que no ha habido una voluntad consciente o deliberada de no contar con ellas, si no que el comité ha ignorado su código deontológico en lo que a materia de igualdad se refiere, prestando ninguna atención a una cuestión tan elemental como es la PARIDAD en el contexto de un proyecto cultural en una plataforma pública universitaria.  Considerablemente grave es también el hecho de que el recién extinto Patronal Especial Martínez Guerricabeitia de la Fundación general de Universidad de Valencia contaba con nada menos que con el Vicerrector de Cultura e Igualdad Antonio Ariño Villaroya.

Por lo tanto resulta llamativo que el comité de selección esté compuesto por 5 teóricos más 5 galerías de arte, encargados de seleccionar -a través de unos procedimientos un tanto opacos- las propuestas para configurar la muestra. En ediciones anteriores, la fundación ha aportado un fondo para la adquisición de obra. Estas compras vienen determinadas por los miembros del Patronato. Así pues, creemos que una elevada influencia de agentes del mercado en este tipo de propuestas diseñadas desde la Universidad de Valencia, es terreno abonado para prácticas de dudosa naturaleza. Cabría esperar un comité profesionalizado, lo más desvinculado de la fundación, donde no hubiera lugar para el intrusismo de agentes del mercado o comercio del arte; de lo contrario, el conflicto de interéses esta servido.

Llegados a este punto no está de más preguntarse por qué modelo de gestión se decantará en lo sucesivo la Sala Martínez Guerricabeitia tras la desaparición de Patronato, así como poner sobre la mesa la necesidad de sacar a concurso la plaza de dirección de actividades.

Para concluir, creemos que es esencial que un ente público como la Universidad de Valencia implemente y tenga un conocimiento real del Código de Buenas Prácticas con el que la propia Conselleria de Cultura hizo público recientemente su compromiso. El respeto en lo que a materia de igualdad y transparencia se refiere es un requisito indispensable para garantizar el derecho a la participación de todas y todos lo/as creadore/as del contexto cultural de la Comunidad Valenciana.

Réplica del Vicerrectorado de la Universitat de València