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SOCIO: Miguel Ángel Aranda

ACTIVIDAD: Exposición colectiva

TÍTULO: Pinceladas Colectivas

LUGAR: Imprevisual Galería. Calle Doctor Sumsi 35-B. Horario de visita: L-V: 9:00 a 13:00 y de 18:00 a 21:30h.

FECHA: Hasta el 11 de septiembre de 2015

Pinceladas Colectivas nace con la idea de representar al colectivo artístico de una barrio y una ciudad, Russafa, Valencia. Representar la multiculturalidad y un movimiento cultural renovador y creciente en este céntrico barrio de Valencia en una sola obra y que a la vez presentase la individualidad y características de los artistas que se sumasen a la iniciativa se presentaba como un reto. De ahí surge la idea de la figura de madera. Una pieza realizada en serie de 28×9 centímetros y con forma de silueta humana. Con estas piezas se conseguía el objetivo. Un modelo común a todos, a falta de que cada artista lo intervenga a su antojo, convirtiéndolo así en un representante de cada artista, y conformando así la multiculturalidad y diversidad que en cualquier barrio, pueblo, ciudad o país podemos encontrar. Una vez terminada la obra “Plaza de las Artes” realizada por Miguel Ángel Aranda, se incorporaron las figuras que habían llegado hasta ese momento, Un total de veinte figuras.Pero la participación fue en aumento tras esta primera fase. El proyecto a traspasado fronteras y las piezas han sido enviadas a artistas de todo el mundo. A medida que van regresando de su viaje, amplían en proyecto a modo de ANEXOS que enriquecen y hacen crecer este gran proyecto.

Chele Esteve Sendra, Crítico de Arte expone sobre el proyecto:

El mundo de una Ruzafa habitada
Si entendemos por soledad estar solo y sin la compañía de otros seres humanos u otras cosas, en la Exposición Pinceladas Colectivas se produce una extraña manifestación “meta-artística”, con un batallón de hombrecitos al frente. Todos ellos, en breve serán casi dos centenares, residen con el promotor de esta idea, al presente realidad, el también artista, Miguel Ángel Aranda. Podríamos decir que es el padrino de cada una de estas obras, convive con ellas en su día a día, como un centinela que protege un polvorín o un tesoro sagrado.
Se parte de una pieza de pequeñas dimensiones, de alrededor de 28 x 9 centímetros, con forma humana que se entrega a cada artista. Comienza siendo una silueta en blanco, que no conoce origen ni destino, ni sabe su sexo o nacionalidad, es tan solo un soporte para expresarse. De cada creador surge una obra nueva, son; escultores, pintores, fotógrafos, diseñadores gráficos o arquitectos, los encargados de raptar y transmutar a estos entes socialmente distraídos, para introducirlos en un mundo cada vez más habitado, el mundo que para ellos imagina Aranda. Es imperiosamente Miguel Ángel, al que denomino el padrino de cada pieza, el encargado de encerrarla en su entorno ideal, el bastidor, que personaliza con diferentes fondos y monta para otorga un espacio preferente a cada artista, él es el que da la última voz. El poeta alemán y catedrático de orientalística, Friedrich Rückert (1788 – 1866), representante del Romanticismo tardío del Biedermeier, escribía: “El águila vuela sola; el cuervo en bandadas. El necio tiene necesidad de compañía y el sabio, de soledad”. En esta línea, cada obra entra a formar parte de la generación, Pinceladas Colectivas, desde un aislamiento incomunicado, nada mas llegar de la mano de cada artista, para regresar al estudio de su promotor. De ser una obra única, cada participante, pasa a formar parte en un progreso creciente, desde su inicio de un díptico, a un políptico, que sin duda es una obra única en este ciclo, al ser toda ella de carácter indivisible. En este punto discrepo de Rückert, y apunto a la sabiduría del colectivo de iluminación espiritual creadora, cada obra registra un modo de expresión, para dar a conocer su historia, quién es y lo que quiere, comparte multiculturalidad, multinacionalidad, en un trabajo con finalidad colaborativa. El filósofo alemán, Arthur Schopenhauer (1788 -1860), concebía su filosofía fundamentalmente como un “pensar hasta el final”, como es el ánimo de Pinceladas Colectivas, que no encontrará su última etapa hasta que alguien decida que ha llegado su momento finito. Llegado el momento, abandonará la soledad unitaria para acompañarse de todo un colectivo que es el que hace que la potencia y poder de este proyecto resulte tan apasionante. Así pues si como apuntaba Schopenhauer: “la soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes”, en Pinceladas Colectivas, la excelencia se logra con la aportación y suma de cada pieza y su singularidad repleta de atributos a descubrir por el espectador. Sorprende como desde que comenzará el proyecto durante la quincena cultural de Russafa Conviu en 2011, en la Galería Imprevisual, sita en el Barrio de Russafa de la ciudad de Valencia, con esas veinte primeras piezas que se incluyeron en la obra inicial , Plaza de las Artes, de Miguel Ángel Aranda, la vigencia, utopía y candor del proyecto continúan inmaculadas. Un agradecimiento especial al artista, galerista y agitador cultural, Arístides Rosell, coordinador del proyecto, junto a Miguel Ángel. Gracias a todos y cada uno de los artistas que han logrado que este políptico vaya creciendo en tamaño.